Automovilismo, Motociclismo

Batiburrillo (viaje por “la España del interior” y Rallye de la Vendimia 98)


Batiburrillo es una palabra que me gusta. Según el Diccionario de la Lengua Española,  batiburrillo (o baturrillo), en su segunda acepción significa: En la conversación y en los escritos, mezcla de cosas inconexas y que no vienen a cuenta.

Pues eso, que voy a mezclar dos cosas que no tienen nada que ver. En primer lugar, algunas fotos de nuestro viaje de vacaciones. En mi casa, durante muchos años, en lugar de ir a la playa  en las vacaciones de verano, nos hemos ido a lo que llamamos “la España del interior”. Y así hemos recorrido buena parte de Castilla (las dos), Extremadura, Aragón, etcétera.

Así que a mediados de Agosto tiramos Teresa y yo hasta Villafranca del Bierzo, con el Peugeot 307 HDI (que bien va y qué poquito gasta). La foto es de la Plaza Mayor de esta preciosa localidad y está hecha desde la habitación del Hotel Posada Plaza Mayor, muy recomendable.

Desde allí nos dedicamos a hacer excursiones, la primera al lugar donde está hecha la foto de arriba, el Hayedo de Busmayor, un bosque de hayas cerca de esta pequeña aldea, ya casi en el límite con Galicia. Carreteras estrechas, reviradas (ideales para rallyes), y después un agradable paseo hasta el hayedo, con unas cascadas preciosas.

Ese mismo día y por la tarde, tras comer en Ponferrada nos fuimos hasta Las Médulas, un paisaje extraño y espectacular, resultado de unas explotaciones mineras de oro de la época de los romanos. El sistema para sacar el oro se denominaba “ruina montium” y lo podeis encontrar descrito en la Wikipedia. La foto es desde el mirador de Orellán, al atardecer.

Otro día nos bañamos en la playa fluvial de Villafranca del Bierzo (foto). Aprovechando el cauce del Río Burbia han hecho una pequeña represa, una zona con hierba y en las dos orillas  unas plataformas de hormigón por las que se puede pasear, y en el centro queda el cauce con cantos rodados. El agua estaba ¡helada!, pero te quedas muy relajado tras un baño.

Cuando estaba planeando el viaje me di cuenta que el domingo 21 era el Gran Premio de Velocidad de La Bañeza, y que podíamos llegarnos a verlo. (Algunos en mi familia dicen que no fue así y que planeé el viaje para ir a La Bañeza). Había leído y oído mucho sobre esta carrera, que este año cumplía su 52 edición, y que desde hace tiempo es una de las mejores citas de motos clásicas. Al llegar a La Bañeza, un ambiente extraordinario de motos, algo así como un Jerez en pequeño, con moteros llegados de toda Castilla, País Vasco, Extremadura….En la foto de arriba, motos y moteros en la Plaza Mayor.

Las carreras me recordaron mucho a las de los circuitos urbanos de los años ochenta, a varias que asistí en Andalucía en La Línez, Jerez o Sevilla…..pero 30 años después y con motos clásicas pero que andan una barbaridad. La foto de arriba es de los entrenos de la categoría 125 GP, a la salida de una chicane en bajada tras la recta de meta. Fijaros como pasa el piloto junto a la paca de paja…

En la categoría de monocilíndricas dos tiempos ganó Rafael Vicente con esta Ossa, superando a otra nacionales como Bultaco Metralla, Montesas, etc

De la carrera de bicilíndricas (donde se mezclaban motos de dos y cuatro tiempos), vemos en la foto la Guzzi Le Mans de Jaime Díaz, a la salida de una curva, enroscando el acelerador bajo la mirada de los espectadores sobre las aceras…

Uno de los puntos más espectaculares del circuitos es esta especie de “sacacorchos” de la foto superior, una chicane tras una recta, en bajada con curva a izquierdas al entrar y cambio rápido de inclinación de la moto, como vemos en la foto de los participantes de la carrera de 4t monocilíndricas, donde abundaban las Ducatis

El Moto Club Bañezano ha mantenido esta carrera durante muchos años, y ha intentado hacer un circuito permanente, más lógico con los tiempos actuales. Tiene los planos, el proyecto, pero no han encontrado la financiación necesaria. Una lástima porque por afición y tesón se lo merecen.

Seguimos con el viaje y la siguiente escala fue en Zamora, que no conocíamos y que nos gustó mucho. Limpia, con un casco histórico muy cuidado y doce iglesias románicas, auténticas joyas. En la foto de arriba, el Puente de Piedra, al atardecer.

Más puentes, pues entrando en los Arribes del Duero encontramos el Puente Requejo, construido en 1914, en su época el de mayor luz y altura sobre el río de toda España. Fijaros el tamaño del camión..

Ese día fuimos hasta Miranda do Duro, localidad portuguesa junto a la frontera, a la Estación Biológica Internacional del Duero, donde hicimos un recorrido en barco por el Duero, con explicaciones sobre la fauna y la flora del lugar. Una pena que fuera en Agosto…

En la foto un águila (no recuerdo de qué tipo) en las proximidades del río… pero la foto tiene truco, pues no es que estuviera en libertad y volara bajo, era parte de la exhibición de cetrería que realizan al final del paseo. Después nos fuimos a ver otros pueblos de la zona y comimos en Fermoselle, en Hostal Casa Mati, donde tomamos un plato de cordero con almendras im-presionante. Muy recomendable el sitio.

Cambio total de tercio, segunda parte del batiburrillo. Este fin de semana se disputa el Rallye de la Vendimia, con centro neurálgico en Almendralejo. Puntuable para los campeonatos extremeño, andaluz y madrileño, el Motor Club Almendralejo ha conseguido una lista de inscritos con 85 participantes.

He encontrado la crónica que escribí para Diario Córdoba de la 28 edición, en 1998, y las fotos de la prueba. Así que como en anteriores entradas, reproduzco la crónica intercalando algunas fotos

 Miguel Fuster y Vicente Medina vencedores con su Peugeot 106 Kit Car

Victoria de Miguel Fuster y tercera plaza para Francisco Palomo

 Los cordobeses Francisco Palomo y Rafael Marchena, con un Renault Clio Williams, consiguieron la tercera posición en el XXVIII Rallye de la Vendimia, disputado el pasado fin de semana. La victoria fue para Miguel Fuster,  seguido por el extremeño Pablo Gómez, ambos con Peugeot 106 kit car, que tan sólo aventajó a Palomo en dos segundos, tras luchar hasta el último tramo.

El Rallye de la Vendimia es la prueba automovilística más importante del calendario extremeño, con un largo recorrido de 670 kilómetros, de los cuales casi 120 son de tramos cronometrados; y una duración de dieciséis horas ininterrumpidas. Cuarenta equipos tomaron la salida desde Almendralejo el sábado a las ocho de la tarde, destacando la presencia del levatino Miguel Fuster, con Peugeot 106 Kit Car, y del extremeño Pablo Gómez, que para este rallye había alquilado un Peugeot 106 Kit Car al preparador gallego Vidal.

Tan sólo dos equipos cordobeses en la salida, al no ser puntuable para el campeonato andaluz. Por una parte Francisco López con su habitual Ford Sierra Cosworth, copilotado en esta ocasión por José Antonio Canovaca; y por otra Francisco Palomo y Rafael Marchena a bordo de la última adquisición del cordobés: el Renault Clio Williams de grupo A que pertenecía a Enrique Villar y que fue segundo en el último Rally Sierra Morena. 

Pablo Gómez-Gregorio Parra, Peugeot 106 Kit Car.

 Los primeros tramos del rally, disputados en la zona sur de la provincia de Badajoz, tuvieron como principal protagonista a la lluvia, intensa en algunos momentos y para la que no estaban preparados la mayor parte de los equipos. En el primer tramo, Montemolín, la victoria era para Miguel Fuster, que marcaría los mejores tiempos en todos los tramos, anotándose el triunfo final sin grandes dificultades. A continuación se clasificaron con el mismo tiempo Pablo Gómez y Francisco Palomo, comenzando una pugna por la segunda plaza que duraría todo el rallye. Mala suerte para López y Canovaca, pues el motor del Sierra se averió en este tramo, debiendo abandonar en el siguiente.

Francisco Palomo-Rafael Marchena, Renault Clio Williams

En el siguiente tramo, Culebrín, bajo una intensa lluvia, Palomo era segundo y sacaba ocho segundos a Gómez, que los recuperaba  en los siguientes tramos, llegando al reagrupamiento en Almendralejo a las tres de la mañana del domingo con dos segundos de ventaja sobre Palomo. La segunda parte del rallye, con los tramos de Feria, Jaime Ozores y Salvaleón, se disputó sin lluvia, pero con bastante humedad en los tramos. Pablo Gómez aumentaba su ventaja en los dos primeros, pero Palomo recuperaba en el último de ellos, volviendo a quedar la ventaja en dos segundos. Así ocurrió prácticamente en las tres pasadas, llegando al último tramo, La Morera, con esa escasa diferencia entre ambos. En esta rápida prueba, los dos pilotos marcaron el mismo tiempo, por lo que la segunda plaza fue para Pablo Gómez.

Rafael Marchena y Francisco Palomo en la llegada

La tercera posición de Francisco Palomo fue muy meritoria, si tenemos en cuenta que era su primera carrera con el Clio Williams, y por otra parte el 106 de kit car es un coche superior y el extremeño comtaba con la ventaja del conocimiento del terreno. Finalizada la carrera, Francisco Palomo se mostraba satisfecho: “En la primera parte del rally la lluvia nos perjudicó bastante, porque la suspensión del coche estaba preparado para seco y no tenía las ruedas apropiadas. En la segunda parte hemos ido mejor pero en los últimos tramos se quedaba bloqueada la quinta velocidad”.

En la foto de arriba, Francisco Palomo y Miguel Fuster charlan con Juan Pardo, alma mater de la prueba durante todos estos años. Como se describe en la crónica, el rallye entonces empezaba a las ocho de la tarde y terminaba dieciséis horas después, o sea a las doce de la mañana

En mi caso significaba salir de Córdoba el sábado sobre las doce de la mañana para llegar hasta Almendralejo (unos 250 kilómetros) más o menos a la hora de la caomida, ver al personal en el parque cerrado y salir para el sur de la provincia de Badajoz, donde eran los primeros tramos. Después, toda la noche de un tramo a otro (en la foto de arriba unos cronometradores de un tramo nocturno) hasta la llegada a las doce de la mañana. La entrega de premios era sobre las tres de la tarde y después, viaje de vuelta hasta Córdoba…..total, unos 750 kilómetros…..agotador.

Para acabar,  una pequeña reflexión. Varias veces he escrito aquí que el automovilismo es un deporte de riesgo, en especial para los participantes. Pero también para los que lo seguimos, que hacemos muchos kilómetros en carretera, aumentando la posibilidad de tener algún incidente. Así que tenemos que ir con mucho cuidado.

Nos vemos en Extremadura este fin de semana.

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Comentarios

2 comentarios en “Batiburrillo (viaje por “la España del interior” y Rallye de la Vendimia 98)

  1. Hola JJ, me alegra muchisimo que estuvieras por mi tierra, ese páramo leonés, en esa historica carrera de motos de La Bañeza, es una pasada visitar esa tierra. Comprarias los imperiales, no??? Lo dicho que se come muy bien, que se esta mejor y del clima ni te cuento…. Espero que hayas disfrutado, un saludo RACING y a fondo hasta el final ¡¡¡¡¡¡

    Publicado por Taxi Rally Team | 11/09/2011, 09:55
  2. Muchas gracias por participar estos excelentes composiciones .

    Publicado por Carroll B. Merriman | 11/12/2011, 20:02

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