Clásicos

La colección Schlumpf: “El Louvre de los automóviles”


Alvaro Jimena, periodista y colaborador de este blog (autor de la entrada “Clásicos de Ralph Lauren en París” y de muchas fotografías de otras),vive actualmente en Estrasburgo. Muy cerca está la ciudad de Mulhouse, donde los hermanos Schlumpf reunieron una impresionante colección de coches. Sobre este tema ha escrito recientemente un artículo en la revista Ganvam Información, que reproduzco a continuación con sus pies de fotos. Más que detenerse en la descripción de los vehículos, refiere la interesante historia de este Museo, tras investigar en revistas y publicaciones.

En este fin de semana que tenemos el Rallye Sierra Morena Clásico, creo que puede ser muy interesante su lectura

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Museo nacional del Automóvil- Colección Schlumpf, Mulhouse

Para algunos especialistas es la mejor colección de coches clásicos del mundo, y con unos 120 Bugatti no tiene igual en lo que a vehículos de esta firma  se refiere. Con más de 150 vehículos construidos antes de 1914, decenas de Hispano-Suiza, Rolls-Royce o Bentley y una cincuentena de coches de competición entre Ferrari, Alfa Romeo, Maserati o Gordini, la colección Schlumpf lleva casi medio siglo en una antigua fábrica de hilo de la ciudad de Mulhouse, en el este de Francia. Sin embargo, no fue abierta al público hasta una ocupación sindical en 1977 y solo lleva el nombre de sus creadores, los hermanos Schlumpf, desde 1989.

Exterior del Museo de Mulhouse

Exterior del Museo de Mulhouse, a la izquierda la nave donde estuvieron guardados los vehículos muchos años.

“Es mi museo… Me han robado mi museo. ¡El museo más bonito del mundo!” Esas fueron unas de las pocas declaraciones que Fritz Schlumpf realizó a la prensa el cuatro de septiembre de 1990. Ese día acudió por primera y única vez el Museo del Automóvil de Francia, que desde 1982 albergaba la colección de clásicos que había reunido desde finales de la década de los cincuenta y que había perdido veinte más años más tarde en un polémico proceso judicial tras la liquidación de su grupo textil. Con esta visita, dos años antes de su muerte, el industrial suizo ponía fin a una historia que había comenzado en 1939.

Entonces, unos meses antes de que se iniciara la Segunda Guerra Mundial y los alemanes ocuparan Alsacia, Fritz se había puesto al frente de una de las fábricas de hilo de lana más importantes de la región y había comprado su primer Bugatti, un 35B. Con él había comenzado a participar en carreras regionales durante la posguerra mundial al mismo tiempo que ampliaba el grupo textil fundado junto a su hermano Hans. Éste, a pesar de ser el mayor de los Schlumpf, siempre quedaría en un segundo plano, pues tanto en las oficinas de sus fábricas como fuera de ellas, Fritz era el que llevaba la iniciativa. Eso fue lo que ocurrió cuando empezaron a comprar coches clásicos de una forma regular tras la muerte de su madre en 1957.

 De Dion Bouton

Los coches de principio del siglo XX están presentes en el museo, como estos De Dion Bouton.

Al inicio de la década de los sesenta el hobby se había convertido en obsesión para Fritz Schlumpf, que solo en el verano de 1960 se hizo con dos Hispano-Suiza, tres Rolls-Royce y diez Bugatti. Los modelos de la marca francesa se convirtieron en su principal objetivo y en 1962 llegó a mandar una carta a todos los dueños de Bugatti en el Reino Unido ofreciéndoles comprarle su vehículo.  Se hizo con la colección completa del norteamericano John Shakespeare y aprovechó el desmantelamiento de la fábrica de Bugatti para conseguir los automóviles personales del fundador de la marca. En total, veintitrés modelos de la firma francesa, y entre ellos, el Coupé Napoleón utilizado habitualmente por el propio Ettore. 

Foto 4 Bugati 35 y 37 copia

Impresionante aspecto de los numerosos Bugatti 35 y 37 de la colección.

También tuvo tiempo para hacerse con numerosos vehículos de principios de siglo de marcas como De Dion-Bouton o Panhard-Levassor, con automóviles de lujo con los distintivos de Rolls-Royce e Hispano Suiza, o con coches de carreras de Maserati, Alfa Romeo, Ferrari o Gordini. Tanto Enzo Ferrari como Amadée Gordini tuvieron una buena relación personal con Fritz Schlumpf, lo que le facilitó la adquisición de algunos de estos modelos. Con el fabricante francés llegó a fraguar un acuerdo por el que, tras la venta de la marca a Renault en 1965, le cedía los vehículos de su colección personal a cambio de que contratara a sus once empleados para que los restauraran hasta que encontraran un nuevo puesto de trabajo.

Rolls Royce Landalulet e Hispano Suiza Alfonso XIII

El mismo Gordini fue uno de las pocas personas que visitaron la colección de los hermanos Schlumpf en la década de los sesenta y quedó tan impresionado que la bautizó como el “Louvre de los automóviles”. Los otros privilegiados en acceder a los almacenes de la fábrica de Mulhouse en la que guardaban sus vehículos fueron personalidades del mundo del automovilismo como Juan Manuel Fangio o miembros de las monarquías europeas aficionados a los coches. A partir de entonces, Fritz inició la transformación de la fábrica en museo y aceleró el meticuloso proceso de restauración de los vehículos que iba adquiriendo, que en 1966 ya eran más de quinientos.

 Bugatti Type 41 Royale

Bugatti Type 41 Royale, un vehículo de 1933 con 300 CV y velocidad máxima de 180 km/h

Sin embargo, diez años más tarde el museo todavía no se había abierto al público. Por un lado, el retraso se debió al perfeccionismo del pequeño de los hermanos Schlumpf que, por ejemplo, habían encargado la realización de 900 copias de las farolas del puente de Alejandro III de París para iluminar la gran sala de exposiciones. Por otra parte, la falta de entendimiento con las autoridades locales no contribuyó a la apertura del museo y se mostró decisiva para determinar el futuro de la colección tras la crisis del grupo textil de los Schlumpf en junio de 1976.

Mercedes 300 SL Alas de gaviota de Frotz Schlumpf

El coche personal de Fritz Schlumpf, un Mercedes 300 SL “Alas de gaviota” con el que acudía a comprar vehículos para la colección.

Tras intentar vender sus sociedades por un precio simbólico, los hermanos Schlumpf dimitieron de sus cargos y pusieron al grupo en manos de unos administradores judiciales. A causa de la presión de los sindicatos, con los que nunca tuvieron buenas relaciones, se vieron obligados a refugiarse en su Suiza natal y desde allí se enteraron de como en marzo de 1977 su colección se abría finalmente al público. Sin embargo lo hacía tras una ocupación de sus antiguos empleados y bajo el nombre de Museo de los Trabajadores.

 Ferraris

La marca Ferrari tiene una amplia representación en esta sala, decorada con farolas réplicas de las del puente Alejandro III de París.

Así se mantuvo hasta 1979 y sus puertas solo se reabrieron en 1982, cuando se inauguró el Muso del Automóvil. Un año antes, una asociación creada por las autoridades locales se había hecho con la colección tras la extensión de la liquidación del grupo textil a los bienes personales de los hermanos Schlumpf. El precio: 44 millones de francos (algo menos de siete millones de euros). 

Vehículos de competición modernos

El Museo Nacional del Autómovil se amplía constantemente, como estos vehículos en la sala de competiciones.

Desde entonces la familia Schlumpf ha reclamado la propiedad de la colección, estimando irrisorio el precio pagado por ella. En 1989 una sentencia dictaminó que el título de Museo del Automóvil –ahora Ciudad del Automóvil– debe ir acompañado de los términos “Colección Schlumpf” y la viuda de Fritz consiguió hace unos años la devolución de sesenta vehículos. Unos años más tarde el clima hostil hacia los hermanos Schlumpf comenzó a apaciguarse y se reconoció el valor de su obra. El propio presidente François Miterrand, que en 1977 había exclamado “¡qué locura!” en su primera visita, reconoció en 1994 que con su colección habían creado belleza y  hecho historia. 

Ford RS 200, Renault 5 Turbo y Peugeot 205 T16

Los vehículos de rallyes, también estén en el museo, como estos míticos grupo B: Ford RS 200, Renault 5 Turbo y Peugeot 205 T16.

Hasta aquí el artículo de Alvaro Jimena. Desde luego merece la pena pasarse por Mulhouse para verla. Además, este año el Rallye de Francia, a principios de Octubre y del WRC,  saldrá desde Estrasburgo y tendrá un tramo en Mulhouse.

Nada más, nos vemos en las cunetas.

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Comentarios

Un comentario en “La colección Schlumpf: “El Louvre de los automóviles”

  1. Apreciado JJ: veo que tus pasadas vacaciones en Francia fueron bien aprovechadas y que, como te dije en su día, no ibas a dejar pasar la ocasión de dejarte atrapar por el encanto de los vehículos a motor. No tenía conocimiento de esta, a lo que se ve, majestuosa colección automovilística, que me ha dejado con ganas de admirar más fotografías. Este museo es equiparable al Barber Vintage Motorsports, ubicado en Birmingham (Alabama), el Pittsburgh del Sur, la otra gran ciudad del acero,propiedad de George Barber, alojadas en un modernísimo y espectacular edificio de varias plantas frente al cual hay un circuito, el Barber Motorsports Park. Es decir, que mister Barber, lógicamente, no está descalzo. La colección cuenta con más de 1.200 motocicletas clásicas y modernas, así como de una importante colección de coches de carreras, destacando Lotus. Es considerada la colección más grande de su tipo en América del Norte y, posiblemente, del mundo. Hay, aproximadamente, 600 de 1200 motos de la colección en exhibición en un momento dado. Estas motos van desde 1902 a la producción del año en curso. Motos de 20 países representan 200 fabricantes diferentes. Motos de calle, motos raras y máquinas de gran premio dan brillo y esplendor a dicha instalación. Asimismo, las bicicletas fueron compradas en lugares tan lejanos como Australia, Nueva Zelanda y Suecia. De todas ellas, 21 motocicletas fueron seleccionados para la inigualable exposición El Arte de la Motocicleta, exhibida en los Museos Guggenheim de Nueva York y Bilbao, así como en el Museo Field de Chicago. Tuve el placer y el honor de ir a la capital vizcaína a quedarme extasiado con dicho acontecimiento, allá por el año 2000, acompañado por mi buen amigo Juan Ignacio García Conde, hijo del insigne Juan Tribuna -uno de los creadores del legendario “Carrusel Deportivo”-, periodista de Canal Sur TV. Como él iba a hacer un reportaje televisivo, tuvimos, a puerta cerrada, durante un lunes toda le exposición para nosotros solos. ¡Inenarrable! Y, además, tengo, en diapositivas, fotos de todas y cada una de las motos que constituyeron tan magna exhibición motociclista. Aquél fue un día inolvidable. Saludos.

    Publicado por baldomero | 09/03/2013, 13:09

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